Antes del fin de año hice un ejercicio que escuché en un podcast de Mel Robbins. Se trata de revisar tu carrete de fotos en el teléfono desde Enero hasta Diciembre, mes por mes, e ir anotando los “highlights” de cada mes del año.
Resulta que descubrí muchas cosas que había olvidado del 2024, muchos momentos felices, muchos aprendizajes, reencuentro con personas muy queridas, otras despedidas, lugares nuevos que visité, gente nueva que conocí y al final me sorprendí porque lo que yo daba por una ano bastante “malo” tuvo momentos increíbles y este sencillo ejercicio me ayudo a poner el 2024 en perspectiva!.
Me di cuenta de que fue un año de mirar mucho hacia adentro y en medio de ese proceso dejaron de tener prioridad otras actividades que siempre he disfrutado, como escribir en este blog y hacer mis talleres. Me di cuenta de que sufrí por muchos meses del síndrome del impostor, no me sentía con nada “contundente” que decirles, nada importante que contarles, sin ideas, que no tuvieran que ver con mi proceso interno y personal.
Esto me hace reflexionar, porque aquí me desnudo ante quien decida leerme, y si decides leerme, tengo que hablar con la verdad. Me di cuenta este año que siendo psicólogo y siendo mi propósito ayudar a la gente, me olvidé de pedir ayuda, o más bien no me permití pedir ayuda hasta que ya no pude más. Bastante arrogante de mi parte!.
Te cuento todo esto porque, no hay nada más poderoso que hablar desde la experiencia, tenía muchos años sin tocar fondo, porque no me lo permití jamás, porque yo soy “la que ayuda a los demás” y la que no sabe “pedir ayuda” y eso me llevo a una depresión que también traté de evadir trabajando como una loca, hasta que mi cuerpo comenzó a darme señales y tuve una pequeña “paresis facial”, que no es más que una parálisis leve de una zona de tu cara debido a estrés.
Tuve que levantarme un día con la cara medio torcida para convencerme de que ya era suficiente y necesitaba ayuda. Increíble pero cierto! Además la simbología de no poder sonreír fue muy clara, se me había caído la máscara, era hora de afrontar mi tristeza y dejar de sonreír para los demás. Uy que duro fue para mi aceptar mi vulnerabilidad.
Al final aprendí muchísimo este año, aprendí que mis hijos necesitaban verme derrumbada para saber cómo ayudarme, que no soy super woman, que no puedo sola con todo y que tengo mucha gente que me quiere alrededor, solo debo dejarme querer.
Mi mensaje para ti este ano nuevo es muy sencillo, pide ayuda cuando la necesites, no esperes a que sea tarde, nunca estamos tan solos como nos sentimos.
Te abrazo muy fuerte
Tuti

Gracias Tuti. 🙏🏻🙏🏻🙏🏻🙏🏻
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